EPÍLOGO
Las
vidas del historiador y el siquiatra y sus respectivas esposas no tienen
nada de especial. Se trata de las vidas de dos parejas que se quieren, como
tantas otras. No tenemos constancia —es decir, no hemos llegado más allá en
nuestro pensamiento— de que hayan continuado juntos Pedro y Vilma, y Carlota y
el doctor Encinas: tal vez han cambiado sus rumbos, o tal vez no. ¿Quién sabe?
Sólo podemos imaginar al
doctor Encinas pasando su consulta sin ayuda y a Carlota ejerciendo de
enfermera en un gran hospital. Y también a Pedro leyendo una ponencia ante un
público numeroso y entusiasta, entre el que —tal vez— se puede ver a Vilma en
primera fila, tomando notas muy aplicadamente con vistas a su tesina.
En
cualquier caso, son sólo dos ejemplos de lo que puede ser un matrimonio. Pero
hay más, muchos más. Y de ello se ha ocupado ampliamente la literatura desde
que existe, de modo magistral en algún caso. Nosotros sólo hemos querido hacer un divertimento, una historia con final
feliz en medio de tantas tragedias para las que el tema se presta y que ya se
escribieron antes con mucho más mérito.
Hemos
escrito por el propio placer de escribir —y pasarlo bien mientras lo hacíamos—
sobre unas vidas tan imaginadas como sus personajes, sobre unos hechos que no han sucedido, pero que bien podrían estar
tomados de la realidad, aunque ésta se empeñe siempre en ser mucho menos
complaciente. No hay, en este sencillo ejercicio, ninguna intención de
trascendencia. Nada, más allá de entretener. Hemos enunciado un problema, le
hemos dado un desarrollo —bien que pueda parecer un poco teatral, en el sentido digamos disparatado
del término— y nos hemos detenido justo cuando ya la solución resultaba clara y
sencilla: mucho más de lo que la vida ofrece; mucho menos de lo que se podría
contar, si atendemos a la diversidad de historias que el ser humano interpreta
al vivirla.
Sean
ustedes tan amables de no juzgar a la ligera nuestra interpretación de las
crisis matrimoniales. Y después, saquen sus propias conclusiones.
FIN
Valencia y Madrid, a
10 de noviembre de 2016.

Comentarios
Me ha encantado. :)
AlmaLeonor.